La escena parece preparada para una película de serie B: un tiburón aparece de repente ante una cámara submarina, se acerca a un cable que descansa en el fondo del océano y, sin pensárselo demasiado, le pega un mordisco.
Y no, no estamos hablando de una parodia.
El vídeo existía. Las imágenes fueron mostradas por Google en 2014 y dieron la vuelta al mundo con un titular que era demasiado irresistible para dejarlo pasar: los tiburones estaban atacando Internet.
Aquel verano, Dan Belcher, responsable de producto de Google, mostró durante un evento de la compañía en Boston varias imágenes de tiburones mordiendo cables submarinos. La grabación se convirtió rápidamente en noticia y fue publicada por medios como WIRED y The Guardian.
La pregunta era inmediata: ¿podía un tiburón dejarte sin Internet?
Bueno… aquí la historia se complica un poco.
El tiburón sí mordió el cable, pero no apagó Internet
Google reconoció que había tenido que reforzar algunos de sus cables submarinos con una protección similar al Kevlar, un material muy resistente, precisamente para evitar posibles daños provocados por mordeduras.
Así que sí, los tiburones habían mostrado cierto interés por los cables.
Pero el famoso vídeo no fue el comienzo de un apocalipsis digital submarino. No hubo medio planeta desconectado, ni oficinas de Google entrando en pánico, ni un pobre tiburón electrocutado en el intento.
De hecho, las fuentes disponibles no documentan qué ocurrió después con aquel tiburón concreto. Sabemos que mordió el cable y que las imágenes fueron utilizadas como ejemplo de un problema que había llevado a reforzar determinadas infraestructuras. Poco más. No hay constancia fiable de que resultara herido o de que muriera electrocutado.
Y, por cierto, tampoco parece que el cable sufriera daños graves en aquel encuentro.
El tiburón siguió siendo tiburón. Internet siguió siendo Internet.
Entonces, ¿por qué muerden los cables?
Esa es la parte que todavía tiene algo de misterio.
Una de las teorías es que algunos tiburones pueden detectar campos eléctricos y magnéticos muy débiles. Como los cables submarinos necesitan transportar energía para alimentar determinados equipos situados a lo largo de su recorrido, algunos especialistas han planteado que esos campos podrían resultarles llamativos o confundirse con las señales que emiten sus presas.
Otra explicación es bastante más simple: curiosidad. Hay animales que investigan las cosas con las patas. Un tiburón, claro, no tiene ese problema. Tiene dientes.
El verdadero enemigo de Internet no tiene aletas
Aquí llega el giro que probablemente decepcione un poco a los amantes de los titulares espectaculares.
Los tiburones no son el gran peligro de los cables submarinos.
Según los datos de TeleGeography, los ataques de peces —una categoría en la que se incluyen los tiburones— no provocaron ningún fallo de cable entre 2007 y 2014. Los problemas más habituales suelen tener causas bastante menos cinematográficas: barcos que arrastran anclas, actividades pesqueras, terremotos o averías en los propios equipos.
Es decir, mientras imaginábamos a tiburones saboteando Internet desde el fondo del Pacífico, el verdadero problema estaba, como tantas veces, bastante más cerca de nosotros.
Y quizá esa sea la parte más curiosa de toda esta historia.
Internet puede parecer algo invisible. Una nube. Un símbolo en la pantalla del móvil.
Pero una parte enorme de nuestra vida digital viaja por cables reales que recorren el fondo del mar. Y allí abajo, entre barcos, corrientes, terremotos y algún tiburón especialmente curioso, también ocurren cosas.
Algunas, por suerte, son bastante más entretenidas que una simple caída del WiFi.
Fuentes
- WIRED, Sharks Want to Bite Google’s Undersea Cables.
- Google Cloud, Ask a Techspert: What’s a subsea cable?.
- TeleGeography, Cable Breakage: When and How Cables Go Down.
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